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A 40 años de la Antigua como Patrimonio Cultural de la Humanidad / Un trabajo imaginativo desde la ausencia

Anotaciones al proceso por Miguel Domínguez González:

El pasado 26 de octubre, se cumplieron 40 años desde que La Antigua Guatemala fue nombrada Patrimonio Cultural de la Humanidad, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Este título fue otorgado debido a que la ciudad reúne una serie de elementos históricos y culturales los cuales requieren ser conservados.

En este sentido, consideramos que es un buen momento para reflexionar sobre dicho nombramiento, pero principalmente sobre lo que se concibe como cultura y arte en Antigua; una ciudad que se entiende y administra desde la subjetividad colonial, la cual esta demás decir, trasciende lo arquitectónico (texto al respecto en líneas posteriores en el espacio sociocultural imaginado #9: Museo del Despojo Colonial).

Analizar Antigua desde dicha subjetividad y en este caso específico en cuanto a la cultura y el arte, nos hizo comprender a la ciudad como un safari colonial, el cual se fundamenta y sostiene en las jerarquías injustas que organizan y administran nuestra sociedad. En este caso, legitimadas por la idea moralizada de patrimonio, solapando así las violencias que fundamentan su existencia y la sostienen.

Esto nos expone a una ciudad donde la cultura, desde su gestión dominante, es un producto, un bien privado, por ende, exclusivo y excluyente. Una ciudad que, si bien pareciera estar atrapada en el pasado, no lo está del todo, funcionando día a día a partir de las desigualdades de raza, clase y género y cuyo paquete cultural se administra desde y para el turismo, blanco en su mayoría, tanto extranjero como local y donde los cuerpos racializados y sexuados, de pueblos indígenas y de grupos sociales populares-periféricos principalmente, intervienen prácticamente desde dos únicas posibilidades, el servicio y la folklorización/exotización.

Solo así, puede entenderse que la Casa de la Cultura en Antigua Guatemala (patrimonio cultural de humanidad), ubicada en la plaza central de la ciudad, sea un espacio privado, que no produce, gestiona o difunde cultura, sino transa con la idea de cultura, siendo un mercado de artesanía (con las implicaciones negativas que soporta esta categoría).

Por ello, desde Divergencia Colectiva hicimos un trabajo imaginativo, que sirva tanto para reflexionar como para posicionarnos, frente a una realidad que consideramos debe ser transformada. Una propuesta que no busca antagonizar con la idea de conservación, sino repensar la ciudad y refuncionalizar su arquitectura para la sociedad en general pero principalmente las juventudes, en su inmensidad creativa y diversa.

Es así que “A 40 años de la Antigua como Patrimonio Cultural de la Humanidad / Un trabajo imaginativo desde la ausencia” es una actividad político pedagógica aferrada a la esperanza, que a la vez de cuestionar y desafiar la razón única en torno a la cultura y el arte en la Antigua Guatemala incite posibilidades.

Trabajo imaginativo desde la ausencia / desarrollo:

  • Primero, realizamos un listado sobre los espacios socioculturales que creemos deberían existir para la población, especialmente para las juventudes en una ciudad con esta categoría.
  • Segundo, realizamos un trabajo de mapeo de los edificios que por diversas razones se encuentran vacíos y/o abandonados en el casco de la ciudad.
  • Tercero, realizamos rótulos para cada uno de los espacios socioculturales imaginados (considerando las medidas y condiciones reglamentarias) y los colocamos en dichos edificios.
  • Cuarto, documentamos audiovisualmente el proceso
  • Quinto, invitamos diversas personas, artistas, gestoras, educadoras, etc. para que desarrollaran un texto al proceso, para un espacio sociocultural especifico, afín a su trabajo personal y profesional.

El resultado fue el siguiente.

Espacio sociocultural #1: Centro Comunitario de las Mujeres

Texto al espacio por Pilar Mármol

“A las mujeres nos han dicho que pertenecemos al espacio de lo privado, al espacio de lo doméstico. También nos han hecho creer que hay una natural enemistad entre nosotras, que no podemos construir juntas. Sin embargo, el pasado y el presente nos muestran la fuerza de las mujeres y sus luchas para sostener la vida.

Pensar en un centro comunitario desde y para las mujeres es soñar con la posibilidad de un espacio para el encuentro entre nosotras, un espacio en donde podamos nombrar juntas lo que nos incomoda de este mundo, pero también para imaginar formas diversas de transformar eso que no nos gusta y nos violenta. Un centro como un lugar para sentirnos acuerpadas, para reconocer nuestra potencia creativa, para proponer acciones desde lo que nos gusta y nos hace feliz, para seguir sembrando rebeldías.”

Espacio sociocultural #2: Biblioteca y Centro Literario Luis de Lión

Texto al espacio por Rafael Romero

“Desde mi adolescencia no he cesado en mi afán de desear que Antigua Guatemala deje de ser una mera acumulación de construcciones coloniales y comercios de diversa índole, una meca del turismo más variopinto y un referente de lo tradicional con aroma a naftalina.

Imaginar la posibilidad de reconvertir ciertos espacios —sus bibliotecas, por ejemplo— o de generar otros de carácter casi obligatorio que reformen la esencia y fisionomía de una ciudad que —por su historia y su trascendencia en el tiempo—, debería destacar en términos socioculturales, es un sentimiento esperanzador.

Aunar en un sitio concreto la naturaleza del «libro» como objeto invaluable y su función divulgativa y de transformación integral humana sería como agitar un hormiguero: de él brotaría multitud de actividades vitales y enriquecedoras que, estoy seguro, irían más allá de la mera lectura/escritura, más allá de la «palabra»: formación, creación, instrucción estética, interacción, pensamiento crítico, proyección social, educación política, cultura del debate, desarrollo del conocimiento, etc. En fin, como imagino que a Luis de Lión le habría gustado.”

Espacio sociocultural #3: Casa de las juventudes

Texto al espacio por Mauricio Táquez

«A pesar de este país y del mundo, siempre a contracorriente, unas veces más sobreviviendo que viviendo, las juventudes movemos nuestro propio existir y tratamos de mantener nuestra alegría y si es posible, la de quienes nos rodean. Somos historia, idea, expresión y sentimiento, es decir, somos una fuerza vital en la existencia y funcionamiento de la red de la vida, pero a espacios como la Antigua Guatemala, la juventud simplemente no le interesa y se cuida de no dejarse transformar por ella.

Tomar aire para imaginar una casa hecha por juventudes para juventudes, desde su diversidad inagotable, escapando de las agendas mezquinas de gobierno o de los alienantes fondos internacionales, me hace pensar en que talvez algún día, los jóvenes no entremos a la Antigua con el peligro de ser golpeados por policías por vender algodones o bailar, sino que entremos a ser respetados, escuchados y respaldados, por nuestra dignidad, por la relevancia histórica y política de nuestra palabra. Sin olvidar que, aún sin casa, seguiremos haciendo vida. Siempre vamos a estar.»

Espacio sociocultural #4: Observatorio Astronómico

Texto al espacio por María Fernanda González de la Asociación Científica de La Antigua Guatemala – Acagua

“En un centro de aprendizaje y divulgación de astronomía se podría observar el 88% de la esfera celeste en condiciones óptimas por la proximidad del país con respecto al ecuador, a diferencia de otros en el hemisferio norte o sur. Centros como éste, dirigido por la Academia Científica Nacional, propician el interés del público en general por el estudio de esta ciencia.

De esta forma, la construcción de un observatorio en Antigua Guatemala impulsaría el desarrollo científico del país al cautivar la atención de futuros astrónomos. Tendríamos oportunidad de realizar colaboraciones internacionales y programas de transferencia de tecnología, incluso realizar trabajos de investigación.

La ciencia es una puerta al desarrollo y que mejor forma de llevarla a cabo que teniendo un espacio para la misma donde las personas puedan involucrarse, aprender y generar el cambio.”

Espacio cultural #5: Imprenta y Editorial Comunitaria Cardoza y Aragón.

Texto al espacio por Mario Contreras

“Los materiales impresos dan cuenta de los tiempos que corren en cada sociedad. Lo impreso aporta a construir historia e imaginarios de tiempos, lugares y sociedades. Fantasiosas o no, dan forma a un tiempo en particular y hoy podemos saber acerca del contexto del mundo gracias a los escritos impresos y sus narrativas. Hoy, tenemos las crónicas de Guatemala que nos dan una visión particular desde una postura de clase, raza o género, según qué contaban y qué escribieron.

La editorial e imprenta comunitaria Cardoza y Aragón está imaginada para abrir sus puertas día a día en la búsqueda permanente de ampliar la visión del mundo sobre los tiempos que nos conciernen socialmente y que sirva como un espacio de encuentro, conocimiento y reconocimiento. Busca poyar a escritorxs y entusiastas de la literatura locales para imprimir sus textos y generar ediciones mínimas de ejemplares, para dar cuenta a la historia de lo que somos hoy. Aportando a las visiones del mundo desde esta trinchera.

Tanto en formatos físicos como digitales, se editan libros y todo tipo de publicaciones; para ello, el taller de fanzines, folletos, panfletos, periódicos, semanarios y textos mínimos.”

Espacio sociocultural #6: Estudio de Comunicación y Cine Independiente

Texto al espacio por Diego Silva

«Resignificar la comunicación y su modelo de estudio, es urgente. Vernos, escucharnos, entendernos y explorarnos. Nos han hecho creer que no debemos de ser políticos en la comunicación y el cine, y dejar la conciencia depositada en otras esferas, aquellas que sólo se toman por moralidad; pero sí debemos de politizarnos consecuentes a las ideas humanas y culturales como ejes transversales de transformación y revolución de conciencias. Sostener que nuestras formas de ver el mundo también son posibles. Eso puede lograr el cine, y la comunicación.

Veamos esta fotografía. Imaginemos el estudio con mujeres y hombres jóvenes, dispuestos a crear cine y otros modelos de comunicación. Cámaras, luces iluminando escenas de guiones escritos y dirigidos por ellos. Talleres de periodismo comunitario, de fotografía, televisión y medios digitales. Haciéndolo honesta y dignamente.  Es esperanzador. ¿No creen?»

Espacio sociocultural #7: Laboratorio de Artes Escénicas

Texto al espacio por Ile Colochi

«Un laboratorio de artes escénicas aquí, será un territorio fértil para el cuerpo.

En esta tierra veremos los cuerpos expresivos en su diversidad de lenguajes, formas, edades y procedencias.

Acompañaremos personajes aún no creados para que florezcan.

Nos alimentaremos de los frutos que nacerán cuando los diversos colores del CIRCO, la DANZA y el TEATRO, se encuentran y se mezclan, hasta que, sin saber nombrarlos, nos deleiten con sus ritmos y nos develen la fragilidad humana con sus sensaciones.

En este lugar vamos a vincularnos desde la alegría para dibujar a la Antigua en el dinámico mapa de las artes escénicas.

¡Imaginá que regalo!»

Espacio sociocultural #8: Escuela de Idiomas y Saberes Mayas

Texto al espacio por Karina Sic López

«La última vez que pensé en K’iche’ como un ejercicio natural, tenía 6 años, aún no sabía leer, ni escribir, cuando aprendí, lo hice en castellano, siento que eso me arrebató el ejercicio humano y natural de pensar en K’iche’. Aún lo recuerdo con nostalgia, porque pocas veces mi cuerpo ha logrado hacerlo nuevamente.

Uno de los despojos coloniales más profundos que ha atravesado los cuerpos indígenas, es la posibilidad de generar ideas desde nuestros idiomas y saberes.

Pensar en la posibilidad de que haya un espacio para reconstruir y construir conocimientos y experiencias desde nuestros idiomas y saberes provoca esperanza.»

Espacio sociocultural #9: Museo del Despojo Colonial

Texto al espacio por Miguel Domínguez

“Ser una ciudad que celebra y se vanagloria de representar lo colonial, sin hacer una pausa para reflexionar sobre las implicaciones de este adjetivo, es bastante peligroso.

Esto, porque no es cierto que lo colonial es algo exclusivamente del pasado, o algo ya superado y porque tampoco es cierto que lo colonial es únicamente una categoría arquitectónica.

Discutir y cuestionar lo colonial como sistema de poder, sus dimensiones, sus implicaciones y su vigencia, es importante en cualquier parte del mundo, pero sobre todo en una región como la nuestra, donde sus laceraciones y heridas aún son palpables en nuestros territorios y cuerpos, donde éste sigue operando, no bajo las mismas modalidades, pero si bajo las mismas lógicas.

Por ello, imaginar un Museo del Despojo Colonial en Antigua Guatemala [La Ciudad Colonial] no solo suena muy bien, sino hace todo el sentido y toma cierta urgencia. Esta sería una oportunidad pedagógicamente vanguardista, de vernos de forma honesta, entendernos más complejamente, no como una rutina de autoflagelo, sino con la esperanza de desnaturalizar las violencias que nos organizan y administran, de alguna manera generar compensaciones históricas y repensar una ciudad, una sociedad, un país y un mundo que no genere identidad y culto a la violación, la imposición y el despojo.”

Espacio sociocultural #10: Escuela de Oficios y Artes Populares

Texto al espacio por Jorge Uesera Guerra

“¿Quiénes somos la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala?  La ciudad colonial está protegida por los actuales colonialistas que, progresivamente, han desalojado de nuestra memoria la capacidad laboral y la esencia artística propia a las tierras mayas.

Si bien es cierto, los invasores trajeron con ellos el renacimiento florentino, ellos mismos no fueron capaces de formarse en los oficios y las artes populares que continuarán dando color, sabor y animada existencia a los indígenas del valle de Panchoy.

No es difícil darse cuenta que nos cierran los espacios creativos con la protección de ruinas inertes, pero sí, se nota la facilidad alienígena de apropiarse del derecho a la subjetividad.

Observemos el futuro a través de las generaciones que han ido sembrando las semillas de los oficios y de las artes que nos identifican, pero que nos avergüenzan porque no andar a la moda extranjera nos inferioriza.

Los Oficios son las bases de las Bellas Artes y las Bellas Artes son nuestros Oficios: si aprendemos a remendar una falda, estaremos en capacidad de crear una moda…”

Espacio sociocultural #11: Tz´unun, La Ludoteca

Texto al espacio por María Renee González Rodríguez

«Personas de diferentes formas, colores, tamaños, gustos coinciden en un espacio donde la imaginación es el pase de entrada a un mundo de creatividad y movimiento. Los sentidos se disponen a estar en acción en el espacio-tiempo de la interacción. Las reglas están claras, lo principal en este lugar es jugar, Tz´unun, La Ludoteca.”

Esta actividad estuvo dedicada a las personas que, desde la sensibilidad de la cultura y el arte, procuran una ciudad, un país y un mundo más justo, más libre y más alegre.

Agradecemos a quienes apoyaron y aportaron a este proceso, porque no se trata solo de informar, sino también de imaginar.

 

Guatemala, Octubre del 2019.

28 octubre, 2019

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